Motivos, intenciones, fines, resultados y consecuencias de las acciones.


Las acciones prosociales se realizan por diversos motivos, egoístas o altruistas. Las conductas altruistas se diferencian de las que no lo son en que están motivadas por valores morales o por la preocupación por los demás. Es difícil saber los motivos de su comportamiento, porque en muchas ocasiones los niños desconocen el porqué de sus acciones. A los 4 o 5 años sus razones suelen ser muy simples y más bien pragmáticas -lo suelen explicar por la necesidad-: “Le he ayudado a limpiar la mesa porque estaba mojada”,- pero con la edad se vuelven más complejas, diversas y altruistas El razonamiento moral de los niños también varía con la edad. En los años de educación primaria su razonamiento se basa más en los valores comúnmente aceptados. Durante la adolescencia, el razonamiento empieza a basarse en valores interiores, en la asunción de papeles y en la empatía. Se han estudiado también los comportamientos de los niños en otras culturas, y lo dicho con anterioridad es aplicable también en ellas. Sin embargo, los factores culturales afectan claramente al razonamiento moral y a la conducta, como veremos posteriormente.El consecuencialismo hace referencia a todas aquellas teorías que sostienen que los fines de una acción suponen la base de cualquier apreciación moral que se haga sobre dicha acción. Así, siguiendo esta doctrina, una acción moralmente correcta es la que conlleva buenas consecuencias.
El consecuencialismo se distingue de la deontología ética en que ésta enfatiza el tipo de acción en lugar de sus consecuencias. También difiere de la ética de la virtud, la cual se centra en la importancia en las motivaciones del agente.
Hay que diferenciar entre la intención y la acción o resolución.1 Así Kant filosofo alemán, pone énfasis en la intención o razonamiento y los consecuencialistas en la acción o resolución (consecuencias de la acción).
La intención en ética es una propiedad del modo o dirección de razonamiento de una persona. Según Kant, la buena moral debe seguir la búsqueda de verdades o comportamientos universales, sin importar las consecuencias, por otro lado, la idoneidad de una acción o valoración de las consecuencias es una valoración sobre la inteligencia de esa persona o también de las posibles negligencias que ha cometido en su razonamiento o búsqueda de información. Si bien a una persona no se la puede culpar de sus limitaciones si se la puede culpar por no tratar de superarlas. Así hay negligencia cuando una acción no es idonea cuando en medida de lo posible la verdadera respuesta ha estado dentro del alcance en tiempo y recursos para la habilidad de aprendizaje y razón de la persona en cuestión.

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